VACUNAS Y ENFERMEDAD RENAL

Imagen tomada de internet. Fuente:

https://2.bp.blogspot.com/-oqKtuI9NAsg/W-Dd_G6Yd2I/AAAAAAAAQzI/aLjWFHk6odQZ1LYte8eUai0XFrXJvKPtACLcBGAs/s1600/Logo%2Ben%2Balta%2B.jpg

Las vacunas lo protegen de enfermedades graves; por lo tanto, son una parte importante de su atención médica. Este folleto educativo le ayudará a responder algunas preguntas que pudiera tener sobre las vacunas para las personas con enfermedad renal.

¿Por qué necesito vacunas?

Las vacunas ayudan a proteger a las personas de enfermedades causadas por infecciones de ciertos gérmenes (virus o bacterias). Algunas enfermedades comunes son la gripe (o influenza), la hepatitis B, el tétanos y el neumococo, entre otras. Varias de estas enfermedades pueden ser muy perjudiciales y causar la muerte. Las personas que tienen estas enfermedades pueden contagiarlas y enfermar a otros, por eso también las vacunas pueden ayudar a proteger a los demás. Ciertas personas tienen mayor probabilidad de enfermarse gravemente por estas enfermedades y, por eso, ellas en particular necesitan protección. Entre ellas se incluyen personas de edad avanzada, niños y personas que padecen enfermedades crónicas, como la enfermedad renal crónica.

Si me diagnostican enfermedad renal, ¿necesito vacunas?

Sí. El sistema inmunitario del cuerpo lo protege de infecciones. Sin embargo, las personas con enfermedad renal, a medida que la enfermedad renal progresa, tienen sistemas inmunitarios más débiles lo que dificulta aún más combatir las infecciones. Las personas con enfermedad renal tienen mayores probabilidades de contraer una infección y, además, existen mayores probabilidades de que esa infección se agrave. Por lo tanto, las vacunas son una parte importante de la atención médica para las personas con enfermedad renal.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Las vacunas generalmente se administran mediante una inyección (una inyección con una aguja pequeña). Lo protegen al ayudar al sistema inmunitario del cuerpo a prepararse para una infección real. Para ello, las vacunas contienen partes de un germen muerto o debilitado. Una vez que recibe la vacuna, el cuerpo produce anticuerpos que ayudan a detectar y eliminar esos gérmenes. Si usted entra en contacto con el germen real, estos anticuerpos lo protegerán. Algunas vacunas necesitan una dosis de refuerzo para ayudar al sistema inmunitario del cuerpo a producir suficientes anticuerpos. Es por esto que algunas vacunas pueden necesitar una sola inyección y otras pueden requerir más de una. En algunos casos, se realiza una prueba de sangre para asegurarse de que haya suficientes anticuerpos para su protección.

¿Las vacunas son seguras?

Las vacunas se encuentran entre los tratamientos más seguros disponibles. Han protegido a millones de personas de enfermedades graves. Como sucede con cualquier medicamento, existen algunos posibles efectos secundarios. Algunas personas pueden sentir una molestia leve. Podría sentir algo de dolor o tener una erupción leve en la piel en el lugar donde se aplicó la inyección. Otras personas pueden sufrir fiebre leve. Sin embargo, estos efectos leves son normales y no deberían alarmarlo.

Algunas personas no deberían recibir vacunas, como aquellas que son alérgicas a las vacunas o las que tienen un sistema inmunitario hiperactivo. Además, las mujeres que están embarazadas o aquellas que tienen un sistema inmunitario menos activo no deberían recibir ciertas vacunas.

A algunas personas les preocupa que las vacunas causen autismo. Sin embargo, múltiples estudios demuestran que no hay una conexión entre recibir una vacuna y desarrollar autismo.

El posible daño causado por las vacunas es muy leve. El posible daño causado por una infección es mucho mayor. Tal como sucede con cualquier medicamento, hable con su médico sobre cualquier pregunta o inquietud que tenga sobre las vacunas.

¿Qué vacunas necesito y cuándo las necesito?

Para las personas con enfermedad renal se recomiendan las vacunas contra la gripe (o influenza), contra la hepatitis B, contra el neumococo, entre otras. Es posible que necesite una inyección para protegerlo de por vida. Otras vacunas podrían requerir más de una inyección para crear una buena protección.

Gripe

La vacuna contra la gripe (o influenza) se conoce generalmente como “vacuna antigripal”. Se debe administrar una vez al año, generalmente debe administrarse antes de que comience la temporada de lluvias. La vacuna antigripal ayuda a prevenir la infección causada por el virus de la gripe. Los síntomas de la gripe pueden incluir dolores de cabeza, dolores corporales, fiebre alta, dolor de garganta, cansancio y goteo nasal. La gripe se puede transmitir de persona a persona mediante el contacto casual. Una infección gripal puede ser muy grave para las personas que tienen un sistema inmunitario más débil. Las personas con enfermedad renal tienen una mayor probabilidad de contraer gripe y, por eso, es muy importante la vacunación anual.

Hepatitis B

La vacuna contra la hepatitis B ayuda a proteger de una infección del virus de la hepatitis B (también conocido como HBV). El virus de la hepatitis B ataca el hígado. Los síntomas de la hepatitis B pueden incluir pérdida de apetito, náuseas o vómitos, fiebre, cansancio extremo o dolor de estómago o de las articulaciones. Algunos de estos síntomas son similares a los de la gripe. Sin embargo, la hepatitis B también puede causar una coloración amarillenta de la piel o de los ojos. Un análisis de sangre puede ayudar a comprobar si tiene hepatitis B. Una infección por hepatitis B puede causar insuficiencia hepática o cáncer de hígado. Algunas personas (llamadas “portadoras”) con hepatitis B no tienen síntomas, pero aun así pueden contagiar a otras personas. La hepatitis B no se puede contagiar de persona a persona por el contacto casual; por lo tanto, no se puede transmitir por dar un abrazo o darse la mano. Se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada.

La probabilidad de contraer hepatitis B a través del tratamiento de diálisis es baja debido a las estrictas medidas de control de infección en las unidades de diálisis y a la disponibilidad de la vacuna contra la hepatitis B. Sin embargo, las personas que se realizan diálisis aún deben recibir la vacuna. Aunque el mayor riesgo se presenta en la población de personas en diálisis, se recomienda que la vacunación contra la hepatitis B se realice en etapas tempranas de la enfermedad renal pues se puede garantizar una mejor respuesta a la vacunación. Por lo general, a las personas se les administran 3 inyecciones para crear una protección contra el virus de la hepatitis B. Sin embargo, es posible que las personas que se someten a diálisis necesiten más vacunas o una dosis más alta para desarrollar suficiente protección. Consulte a su médico sobre las dosis y el momento en que debe aplicarse las vacunas.

Neumococo

La vacuna antineumocócica ayuda a proteger de la infección causada por la bacteria del neumococo. Existen dos tipos de vacuna antineumocócica: la 23-valente y la 13-valente. Las personas con enfermedad renal pueden recibir ambas vacunas.

La bacteria del neumococo puede infectar varias partes del cuerpo. Si infecta los pulmones, causa neumonía. Si ingresa en el torrente sanguíneo, puede causar septicemia, lo que produce un flujo sanguíneo bajo y daño en los órganos. La bacteria del neumococo puede infectar el revestimiento del corazón. También puede atacar el sistema nervioso y causar meningitis. Estas infecciones son muy graves y pueden causar la muerte. Debido a que se pueden infectar diferentes partes del cuerpo, los síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden aparecer muy de repente y sin advertencia. Dependiendo de si la infección causa neumonía, septicemia o meningitis, las personas pueden sentir una combinación de estos síntomas: fiebre, temblores/escalofríos, tos, falta de aliento, dolor en el pecho, rigidez en el cuello o desorientación. Algunas personas tienen mayor probabilidad de contraer una infección por neumococo, incluidas las personas muy jóvenes y las de 65 años o más. Las personas con enfermedad renal también tienen mayores probabilidades de contraer la infección. Según la vacuna y la persona, se pueden necesitar entre 1 o 2 inyecciones, seguidas de un refuerzo a los 5 años. Consulte a su médico sobre el momento en que debe aplicarse las vacunas y los plazos entre ellas.

Otras vacunas

Existen muchas otras vacunas recomendadas para las personas, incluidas aquellas para sarampión, paperas, rubéola (MMR), varicela, meningococo y virus del papiloma humano (HPV). También hay una vacuna para proteger contra el virus de la hepatitis A (HAV) que ataca el hígado. Esta enfermedad puede ser muy grave y contagiarse a otras personas. La hepatitis A se contagia a través del contacto personal cercano y al ingerir alimentos o agua contaminada.

Fuente del artículo: https://www.kidney.org/es/atoz/content/vacunas-y-di%C3%A1lisis-lo-que-debe-saber

Comparte esto:

9Eb67Q87