Prevención de la Enfermedad Renal Crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) es un síndrome clínico que se origina por diferentes enfermedades, siendo la hipertensión arterial crónica y la diabetes mellitus las dos principales causas a nivel mundial. Es por esto que la prevención de la ERC está dirigida fundamentalmente al adecuado control de estas patologías.

Una vez se realiza el diagnóstico de estas enfermedades, es necesario iniciar un manejo integral que implica casi siempre la prescripción de un tratamiento farmacológico, dietario y generar importantes cambios en el estilo de vida, con el único objeto de preservar la salud.

Es importante además en el manejo de estas enfermedades, hacer una búsqueda activa de manifestaciones de aparición de ERC de forma temprana. Los pacientes con estas patologías deben ser inscritos en un programa de promoción y prevención (los mismos existentes en todos los servicios de salud), con el objeto de establecer seguimiento por un equipo multidisciplinario dirigido por un médico especialista con entrenamiento en el manejo de este tipo de patologías, ya que es fundamental que una vez detectado daño renal inicial (el cual casi siempre se manifiesta por aparición de proteína en la orina , elevación de los niveles de creatinina en sangre y aumento de los niveles de potasio en sangre) estos pacientes deben ser derivados al especialista en nefrología.

Una vez valorados por el especialista en nefrología, estos pacientes son inscritos en programas de prevención renal para que una vez establecida la ERC, de la mano del especialista y un equipo multidisciplinario conformado por enfermeros, nutricionista, psicólogo y trabajo social, realicen adecuación del tratamiento de acuerdo a las necesidades del paciente.

Dicho tratamiento se basa en la suspensión de ciertos medicamentos que pueden inducir toxicidad a nivel renal, entre los que se encuentran principalmente los anti-inflamatorios no esteroideos (AINE´s), siento los más conocidos ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, antibióticos tales como gentamicina, amikacina, entre otros. Se requiere además del ajuste de dosis de fármacos adicionales que reciba el paciente para el control de sus enfermedades de base (como la hipertensión arterial o la diabetes) de acuerdo al estadio de la enfermedad renal.

Por otro lado, la adecuación de la dieta del paciente con ERC resulta fundamental para el control de la enfermedad y el retraso en la progresión. Para ello, los programas de prevención renal cuentan con un servicio de nutrición especializado en el manejo de la patología. El régimen dietario se basa en un programa que contempla una dieta baja en proteínas de origen animal, baja en consumo de sal, disminución del consumo de alimentos ricos en potasio como cítricos, plátano, banano, entre otros, así como la prescripción de suplementación nutricional requerida de acuerdo a las necesidades del paciente.

Todos estas modificaciones van dirigidas a detener o enlentecer la progresión de la enfermedad renal y evitar la falla renal irreversible o el estadio final de la ERC que requiere manejo con terapia de reemplazo renal como la diálisis o el trasplante renal.

Como dato final es importante que los pacientes y su entorno acudan al nefrólogo y su equipo de trabajo sin temor, que su trabajo sea visto como aquel necesario para mejorar la calidad de vida del paciente y su familia, con el único fin de evitar la progresión de la enfermedad renal y en el caso de ser necesario iniciar las modalidades de reemplazo renal de la mejor manera posible.

Hilmer Eduardo Rodríguez Ospino

Médico internista nefrólogo

Nefrouros sede Ibagué

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