Enfermedad Mineral Osea Asociada a Enfermedad Renal Cronica

La Enfermedad Renal Crónica dentro de sus múltiples complicaciones, presenta una muy común que es la enfermedad mineral ósea. Esta se define como la alteración del metabolismo del calcio, fosforo, con elevación de la hormona paratiroidea (PTH) secundario a un defecto en la activación a nivel renal de la vitamina D, todo esto dado por la disminución la función del riñón que disminuye en la reabsorción de calcio, disminuye la eliminación de fosforo por la orina, generando finalmente una disminución de las concentraciones de calcio en sangre y una elevación del fósforo con el consecuente aumento de la hormona paratiroidea como un fenómeno de respuesta frente a la pérdida de calcio (esta glándula se encuentra detrás de la glándula tiroides a nivel del cuello).

La incidencia de enfermedad mineral ósea aumenta con progresión de la Enfermedad Renal Crónica, siendo muy elevada en pacientes con enfermedad renal en etapa terminal y diálisis.

La enfermedad mineral ósea asociada a la enfermedad renal generalmente no cursa con síntomas, solo hasta estadios muy avanzados. Dentro de los síntomas más frecuentes se destacan calambres, dolor a nivel de los huesos, fragilidad a nivel de los huesos que se relacionan con la aparición de fracturas, así como síntomas asociados a compromiso cardiovascular por calcificación de las arterias, como dolor torácico con el ejercicio (angina estable) o incluso infartos a nivel del miocardio.

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Figura 1. Al lado izquierdo se observa radiografía de la mano izquierda de un paciente normal. Al lado derecho se observa radiografía de la mano de un paciente con enfermedad mineral ósea asociado a enfermedad renal crónica (importante adelgazamiento de los huesos de la mano que se aprecian como una menor densidad de los huesos, opacos a la imagen radiográfica).

El diagnóstico de esta condición se debe realizar en forma ideal desde etapas tempranas de la Enfermedad Renal Crónica y consiste en medir niveles en sangre de hormona paratiroidea, niveles en sangre de vitamina D, niveles en sangre de calcio, fósforo y según la severidad del compromiso, descartar calcificaciones a nivel de vasos sanguíneos o de la piel, así como hiperplasia (crecimiento anómalo) o nódulos a nivel de la glándula paratiroides por medio de estudios de gammagrafía.

El manejo de esta patología consiste esencialmente en el uso de medicamentos conocidos como análogos de la vitamina D (calcitriol), reposición de calcio cuando este se encuentre por debajo de las metas, controlar en la dieta la ingesta de alimentos ricos en fósforo (tales como los derivados lácteos, carnes rojas, bedidas gaseosas y enlatados) y en etapas más avanzadas manejo con medicamentos más potentes como los activadores del receptor de la vitamina D (paricalcitol) o de tipo calcimiméticos (cinacalcet, su nombre viene del hecho de activar los receptores del calcio imitando de esta forma la propia función que pertenece al calcio en el organismo). Si mediante las pruebas realizadas se determina la presencia de nódulos paratiroideos sin respuesta adecuada al manejo medico propuesto debe considerarse la extracción de las glándulas paratiroides a través de un procedimiento conocido como paratiroidectomía.

En resumen, se puede decir que la enfermedad mineral ósea asociado a Enfermedad Renal Crónica es un trastorno cuya aparición se relaciona de forma importante a la gravedad del daño renal, por lo que la prevención y el retardo en la progresión de la enfermedad renal son parte fundamental del tratamiento. En la FUNDACION NEFROUROS contamos con especialistas en la prevención de la aparición de estos trastornos, así como en el manejo y control de las complicaciones derivadas de la enfermedad a través del seguimiento continuo, toma de paraclínicos de forma periódica y establecimiento de planes terapéuticos multidisciplinarios.

 

 

Hilmer Rodríguez Ospino. MD.

Internista – Nefrólogo

NEFROUROS

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